viernes, 30 de mayo de 2014

Conoce el nuevo Sandy Neopedic

Presentamos una novedosa opción en calzado ortopédico infantil con mayor ligereza y comodidad para facilitar la labor del especialista en la atención de la salud de los pies de los niños.


Nueva Construcción


Sandy Neopedic® permite, como todos los ortopédicos, el intercambio de plantillas internas, y su nuevo diseño de construcción brinda confort y mayor ligereza permitiéndo a los niños moverse libremente. Además su calce mejorado permite al especialista introducir órtesis plantares más facilmente cuando así lo indique.










viernes, 23 de mayo de 2014

Trucos para andar en bici sin llantintas

Los pediatras señalan que el gran desarrollo motor que se produce a partir de los tres o cuatro años ya hace posible en muchos casos la práctica de montar en bici. Sin embargo, montar en bici sin llantitas empieza a ser una aspiración realista más adelante, a partir de los cinco, seis o más. Seguramente para ahorrar traumas y frustración, los expertos sugieren introducir a los pequeños de modo gradual en el mundo de los vehículos en ruedas y siempre de forma segura (casco, coderas, rodilleras..).
Una buena idea es ofrecerles desde que empiezan a caminar un triciclo, camioncito o carrito sobre el que se sienten y propulsen con los pies. Así le van acostumbrando tranquilamente. Más adelante se les puede proponer empezar con una sin pedales. No existe un método infalible para aprender a montar en bici. La estrategia de la bici sin pedales es un método para aprender. Pero no es el único. Otro, menos costoso que comprar dos bicicletas, es conseguirse una adecuada al tamaño del niño, destornillar los pedales (no es difícil) y bajar el asiento.

Trucos para dejar las llantintas de la bici:
  • Retirarle las ruedas de apoyo e invitarle a subirse. Le enseñas a encontrar el equilibrio balanceándose de derecha a izquierda y luego lo dejas practicar mientras sujetas la bici. Un truco muy habitual a la hora de quitarles el miedo a la bici es comenzar con los pis bien apoyados en el suelo. Empujando la bici desde atrás, animarles a levantar poco a poco los pies para que cojan confianza.
  • Muchos usuarios son partidarios de colocar ruedas de apoyo e ir levantándolas poco a poco, para que el niño adquiera el equilibrio necesario gradualmente hasta no necesitarlas más.
  • También existe un soporte que se coloca en la parte trasera, un palo metálico, que los padres cogen para ayudar a su hijo a mantener el equilibrio. Usas el truco del palo para sujetar la bici. Le dará seguridad y no te romperás la espalda en el intento.
  • Le invitas a montar mientas sigues agarrando la bici por el asiento. Le das un poco de libertad para que encuentre el equilibrio, pero sin soltar el asiento. Practícalo hasta que aprenda a maniobrar. Cuando sientas que ya domina el truco del equilibrio, le dejas ir y corres tras él. Se caerá, pero para eso están las protecciones (casco, coderas).
  • Haz que el niño se quede sentado en la bicicleta aguantándose con los pies apoyados en el suelo alternando el peso un rato en cada pie.


Consejos para aprender a montar en bici
  1. Antes de empezar, asegúrate de que el asiento está lo bastante bajo como para que los pies lleguen al suelo sin problemas. El acto de frenar es uno de los que los niños tardan más tiempo en procesar y dominar, así que es más que probable que durante una buena temporada utilicen los pies para evitar caerse.
  2. No es conveniente aprender a montar en una bici nueva. Si lo fuera, lo mejor es que unas semanas antes de empezar el niño se habitúe a ella con las ruedas de apoyo.
  3. Las bicis recomendables para los más pequeños tienen, además del freno de mano, el freno de los pedales, el que hace que la bici se detenga al dar marcha atrás, puesto que entre los tres y cuatro años el agarre de sus manitas todavía no favorece un frenado seguro.

"Ya no me quiero subir a la bici"
¿Sabes cómo convertirte en el 'profe' de bicicleta perfecto? Si los padres se sienten frustrados por la falta de avances, no es mala idea delegar en otra persona el papel de profe: un tío o prima. Tendrá más paciencia y más distancia emocional necesarias.
El miedo y la inseguridad no son solo normales, sino deseables en este tipo de aprendizaje. Ser cautelosos es mejor que ser autoritarios. Si el niño se resiste a aprender, lo mejor es no presionar, darle toda la seguridad que se pueda (haciendo énfasis también en que las protecciones son realmente efectivas) y no convertirlo en una misión que él puede sentir como imposible.

¡Feliz aventura sobre ruedas y sobre todo….mucha paciencia!

viernes, 2 de mayo de 2014

El sueño es alimento para el bebé, ¡Conoce sus etapas!

Los recién nacidos no duermen de un tirón porque necesitan despertarse cada dos o tres horas para comer. A partir del tercer mes, las horas de sueño se alargan y entonces podemos enseñarles a dormir, pero eso depende de nosotros como papás.

¡Qué delicia! Cuando un bebé duerme tranquilamente, inunda de paz y ternura a todo el que lo observa. Y más a papá y mamá, que pueden pasarse horas y horas mirando, sintiendo y respirando la felicidad que irradia su hijo. Sin embargo, llegar a ese punto no siempre es fácil. A veces, el bebé no quiere (o no puede) dormirse y sus padres se desesperan. De hecho, durante el primer año, se ha calculado que los somnolientos papás pueden llegar a perder entre 400 y 700 horas de sueño. Pero no todo son malas noticias: desde muy pequeñitos se les puede ayudar a ser grandes dormilones aplicando unas rutinas básicas antes y durante el sueño. Así, los niños se beneficiarán de la función reparadora del descanso, que mejora las defensas del organismo, y los mayores también tendrán dulces sueños. Para ello, hay que conocer las dos etapas de sueño por las que pasará nuestro hijo durante sus primeros doce meses de vida.
PRIMERA ETAPA
El recién nacido duerme unas dieciséis horas diarias, pero, claro está, no ininterrumpidas. En esta primera fase, que se prolonga hasta los tres meses, sus despertares y sueños están relacionados muy directamente con sus tomas de alimentos. Es decir, la alimentación del bebé hace que los períodos de sueño ocurran aproximadamente cada tres horas: se despiertan cuando tienen hambre y permanecen así alrededor de una hora en la que se dedican, sobre todo, a tomar pecho. Poco a poco este tiempo se va incrementando, hasta que cumplen los tres meses y pueden permanecer hasta tres o cuatro horas despiertos tras comer.
En esta primera etapa no nos queda más remedio que tener paciencia: lo máximo que suele dormir un bebé de forma ininterrumpida son cinco horas por las noches. Sin embargo, también es cierto que las despertadas suelen ser breves.
SEGUNDA ETAPA
A partir de los tres meses dormirá un poco menos: unas 13 horas diarias. Además, los agotados padres notarán algunos cambios más: la facilidad que tenía hasta ahora para dormirse puede verse alterada. Quiere relacionarse con su entorno y dormido intuye que es imposible. Por lo general, ya va sincronizando sus ritmos de sueño de una forma menos agotadora. Es decir, se mantiene despierto durante gran parte del día. Le basta una siesta por la mañana, otra por la tarde y, ¡por fin!, un largo sueño durante la noche. Llegará a dormir una media de ocho horas seguidas hacia los cinco meses. Esta regla no es general: hay muchos bebés que a los tres meses ya son capaces de dormir incluso 12 horas seguidas por la noche.
¿Influye su carácter en las horas de sueño?

Además de todo lo anterior, papá y mamá cuentan con un factor muy variable del que dependerá, en gran medida, que su bebé sea un gran dormilón o no: su carácter. No es difícil adivinar que los niños de temperamento fácil son más adaptables y regulares que los que tienen un carácter más exigente. Mientras que un bebé tranquilo no necesitará rutinas muy estrictas para dormir de un tirón toda la noche, los pequeños con temperamento más fuerte (por llamarlo de alguna manera) seguramente no se dormirán con tanta facilidad. Además, probablemente reaccionarán de forma negativa a ritmos cambiantes o irregulares de alimentación y sueño. Por eso, y por si todavía no sabemos exactamente cuál es el carácter de nuestro hijo, prevenir siempre es una buena opción.