jueves, 17 de septiembre de 2015

Los horarios en los primeros días del niño


La vuelta a casa tras el parto con un nuevo miembro de la familia es un momento de la re organización de los horarios y las rutinas. Las familias tienen que adaptarse en cierto modo al ritmo del sueño del bebé atendiéndolo a demanda y aprovechando cada momento que el bebé lo permita para descansar.

Los primeros días, el recién nacido estará durmiendo la mayoría del tiempo. Se despierta para alimentarse cada pocas horas y después de la toma normalmente vuelve a dormirse plácidamente indistintamente de noche o de día. Con el tiempo y poco a poco, el bebé irá estableciendo su ritmo de sueño. Su aprendizaje será más fácil si se establecen unas rutinas.

Es importante, que el bebé aprenda a distinguir entre el día y la noche. Lo podemos conseguir modificando el ambiente de descanso. Tenemos que proporcionarle un ambiente tranquilo, una habitación ventilada, con una temperatura constante de aprox. 20ª C y sin corrientes del aire. Durante el día dejaremos la persiana subida para que entre un poco de luz,  con la puerta de la habitación abierta para que perciba la actividad y movimiento en casa. Seguiremos con nuestras actividades cotidianas, y de noche cerraremos la persiana. La casa se quedará en silencio: es un tiempo del descanso para toda la familia.

El baño del bebé
Otra rutina que podemos establecer es el baño diario. Sabemos que no es necesario bañar a los bebes todos los días por motivos de higiene, sin embargo es muy beneficioso como rutina diaria porque permite al bebe asociar este momento con la proximidad del momento de descanso.

Siempre aconsejo a los padres que escojan para el baño un momento de tranquilidad, a última hora de la tarde, y más o menos a la misma hora. Hay que preparar todo lo necesario, adecuar la temperatura del ambiente y convertir este momento en una experiencia muy agradable para todos. El baño tiene que ser un momento relajante, podemos aprovechar para realizar un masaje, es el momento de mimos y caricias. A continuación siempre tiene que venir la última toma del día... ¡y a dormir!

Otra rutina para trabajar puede ser el paseo diario. Pasar el tiempo al aire libre, siempre y cuando las condiciones climatologías lo permitan, es muy positivo para el bebé. Dependiendo de la temperatura del ambiente escogeremos ropita adecuada. La carita y las manos las protegemos del sol con una crema solar pediátrica de pantalla total o protección muy alta, y llevaremos el carrito siempre con una sombrilla o capazo.


Establecer unas pequeñas rutinas de la vida cotidiana son muy beneficiosas para los bebés y también para los padres. A los niños les permiten adaptarse con más facilidad a la nueva vida, y a los padres disponer de unos ratitos para el descanso, relax, momentos de disfrutar todos juntos y también momentos para la pareja. Todo esto permite hacer más llevaderos los primeros días de vuelta a casa, que a parte de momentos  de gran emoción y felicidad  para toda la familia, pueden resultar complicados hasta que nos adaptamos todas a las nuevas circunstancias.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Guía para la elección correcta de la escuela para los niños

Son pequeños y no hablan, algunos ni siquiera caminan o gatean todavía, por lo que se cree que sus demandas educativas no serán muchas. Nada menos real. Esos tres primeros años son claves para la formación de su personalidad su autoestima, su visión de sí mismos y la manera en que van a enfrentarse al mundo. Por eso no se trata de encontrar un sitio donde cuidarán a los niños mientras los padres trabajan. Por eso Sandy te pone a consideración algunas pistas sobre los criterios a tener en cuenta a la hora de buscar escuela.

1. La primera impresión
Déjate guiar por tu percepción y tu intuición. La primera impresión, así como el ambiente que se respira en el centro escolar, son importantes. ¿Existe un clima de amabilidad, tranquilidad, respeto y cariño?

2. La situación

¿Está cerca de casa o de tu trabajo? Por muy maravilloso que sea la escuela infantil, si tienes que hacer malabarismos para llevarlo cada día es posible que termine por convencerte.

3. El proyecto educativo
No todos son iguales y la familia tiene que comprobar si está de acuerdo o no con su forma de entender la crianza y la educación.

4. Actividades
Las necesidades básicas de los niños no son solo comer y dormir. Necesitan cariño, que se respeten sus ritmos, sus relaciones y poder experimentar y explorar con libertad y seguridad. Por eso el juego libre (más que las fichas dirigidas) debe ser protagonista en esta fase del aprendizaje. Después, piensa en las particularidades y actividades que ofrece y que más valoras: que tenga huerto, cocina propia, pizarrones digitales, que fomente las actividades extraescolares, etc.

5. Sus maestros
El personal debe ser calificado. Cuanto más estable sea y menos rotación haya, mejor. La satisfacción laboral de los empleados también redundará en la mejor atención de los niños. La proporción de niños por educador debe ser como mucho el máximo que marca la legislación (esto es, 8 niños en la clase de 0-1, 13 en la clase de 1-2 y 20 en la clase de 2-3).

6. El espacio
Los espacios deben ser amplios, limpios, acogedores, seguros, con luz natural y sin barreras arquitectónicas. Deben ofrecer la motivación suficiente, sin estar saturados de colores y decoración. Son importantes las zonas destinadas a psicomotricidad, con materiales variados, como telas, cuerdas, aros, pelotas, colchonetas, túneles de gateo, bloques apilables, etc. El patio suele contar con arenero, cubos y palas (¡fundamentales!) y columpios seguros y adecuados para su edad.

7. Participación
Valora la presencia de una Asociación de Madres y Padres de Familia activa, las actividades que incluyan la participación de las familias y una comunicación fluida con los educadores.

8. Referencias
Las opiniones de otros padres que ya hayan probado ese centro y su grado de satisfacción puede resultarte muy útil.

9. Enseñanza pública o privada
Las instalaciones, tamaño del patio y promedio de cuidadoras por niño, suelen ser mejores los de la escuela pública. Sin embargo las privadas son más flexibles en horarios de ampliación. Las primeras suelen tener mucha demanda y resulta difícil entrar. Como el proceso de solicitud de reserva se abre en marzo o abril, aún tienes tiempo para elegir una privada alternativa.

10. El costo económico
Al igual que la ubicación de la escuela, la cuestión económica es fundamental al tomar esa decisión. Platica con otros padres de familia sobre eventos, colectas u otras situaciones que involucren mas inversión económica así como promedio de alzas en colegiaturas.


martes, 7 de julio de 2015

Cuidando la piel de los niños bajo el sol

Tomado con cautela, el sol tiene efectos beneficiosos para el organismo. Pero si lo tomamos en exceso o sin la protección adecuada, puede causar daños en la piel. Respondemos a las dudas más frecuentes sobre la exposición al sol de los niños. 
Es importante controlar el tiempo que los niños están expuestos al sol. Las radiaciones solares son ahora más agresivas que en el pasado, debido, entre otras causas, al agujero en la capa de ozono y a la disminución de su grosor.

¿Los bebés pequeños pueden tomar el sol?
  • Se aconseja no exponer al sol a los bebés menores de seis meses, porque su piel es muy sensible y aún no ha desarrollado plenamente su capacidad para segregar melanina, el pigmento que la protege. Estos bebés se queman y se deshidratan con mucha facilidad, y además todavía no es conveniente aplicarles crema solar.
  • A partir del sexto mes de vida sí pueden exponerse al sol, pero solo por poco tiempo y, por supuesto, bien protegidos, con una crema solar con factor de protección elevado y fuera de las horas centrales del día.
¿Cuál es la crema solar más adecuada?
  • A partir del sexto mes de vida la piel de los niños se debe proteger con una crema solar. Los productos específicos para niños llevan filtros físicos minerales que les protegen frente a los rayos UVA, UVB e infrarrojos, y además son resistentes al agua, a los roces, al cloro y la transpiración.
  • Elige una crema solar hipoalergénica, que haya sido testada bajo control pediátrico y dermatológico, sin colorantes ni perfumes. También debe incluir ingredientes calmantes y nutritivos, como la vitamina E y extractos de aloe vera y de avena.
¿Qué índice de protección se debe utilizar?
Un factor de protección 25 es suficiente para los niños de piel morena y superior a 30 para los niños rubios y muy blancos. Si el pequeño tiene la piel sensible, necesita un fotoprotector especial y además debe llevar un gorro y una camiseta incluso cuando se está bañando.
Pregunta al dermatólogo o, si no es posible, al pediatra o al farmacéutico cuál es la protección más adecuada para la piel del niño.

¿Cómo se aplica el fotoprotector?
Para garantizar la eficacia del protector solar, hay que aplicarlo al menos media hora antes de la exposición. Solo así la piel tiene tiempo de absorberlo y de estar perfectamente protegida frente a las radiaciones solares. La cantidad de producto debe ser abundante: nunca inferior a 20 ml de crema para todo el cuerpo.

¿Hay que insistir en algunas zonas del cuerpo?
  • En niños y sobre todo en bebés, el cuero cabelludo y la nuca, las orejas, los pómulos, la nariz, los hombros, la zona superior de los muslos, la planta de los pies y el empeine son zonas más propensas a las quemaduras. A la hora de aplicar la crema solar, incide sobre ellas o incluso aplica una crema con pantalla total.
  • En los bebés evita que les dé el sol directo, protegiéndoles con gorro, camiseta, pantalón y sandalias en la playa y en el paseo diario.
¿Cada cuánto tiempo se repite la aplicación?
Como mínimo cada dos horas, antes incluso si el niño está haciendo mucho ejercicio o sudando abundantemente y después de cada baño, aunque la crema sea resistente al agua y de muy alta protección.

¿Necesita crema el niño si no hace sol o está bajo la sombrilla?
Al aire libre los niños siempre deben llevar crema solar. Las sombrillas, las nubes e incluso la sombra de los árboles no ofrecen la protección suficiente frente a la acción del sol, ya que filtran las radiaciones infrarrojas pero no los rayos ultravioleta, que además se reflejan en la arena.

¿Y si está dentro del agua?
También necesita estar protegido. Al igual que ocurre con las nubes, el agua elimina la sensación de calor, pero no filtra los rayos ultravioleta. De hecho, los niños de piel muy sensible no deben permanecer mucho tiempo cerca del agua, porque los rayos solares se reflejan en ella y aumenta la posibilidad de insolación.

¿Qué pasa si el niño se resiste?
Distraerle, contarle un cuento o irle explicando cómo y por qué se le da esa crema suelen ser medidas efectivas cuando el niño no consiente que se la apliquen. En estos casos, los productos con pantalla física, que dejan una capa blanca sobre la piel, son muy útiles para asegurarse de que se ha protegido todo el cuerpo.

¿Se puede usar una crema de adultos?
Es preferible aplicar al niño y al bebé un producto estudiado para la piel infantil. Pero en caso de necesidad, no pasa nada por ponerle una de adultos.

¿Y una del año anterior?
No se debe usar una crema empezada del verano anterior, ya que el paso del tiempo, el calor y la luz pueden degradar los filtros que contiene y no resultar eficaces para la protección de la piel. De todas formas, una vez se abren las cremas tienen una duración limitada que se especifica en el envase con un símbolo.

¿Qué cuidados necesita la piel infantil después de la exposición al sol?
Es bueno bañar al niño o darle una ducha templada para quitar la sal o el cloro de su piel, y aplicarle una crema que hidrate su piel y repare los posibles daños producidos por el sol.

¿Los niños deben llevar lentes de sol?
  • Se aconseja que usen lentes de sol en las zonas en las que la radiación solar es más intensa, como las playas de arena blanca.
  • Hay que elegir unas adaptadas a su cara, que se ajusten a la cabeza mediante cintas elásticas cuando son bebés. Además, deben bloquear al menos el 99 por ciento de los rayos UVA y UVB, con monturas irrompibles y fabricadas con materiales atóxicos y antialérgicos. Lo mejor es adquirirlas en ópticas o establecimientos de confianza
¿Cuál es la mejor hora para tomar el sol?
Las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde. Hay que evitar las horas centrales del día: entre las 11 y las 16, que es cuando los rayos caen de forma vertical y son más peligrosos.

¿Hay que ponerles siempre gorro y camiseta?
  • Los niños nunca deben exponerse directamente al sol, de ahí que los gorros y camisetas sean imprescindibles siempre que vayan a estar expuestos durante un periodo prolongado de tiempo.
  • Las camisetas deben ser de tejidos frescos, como el algodón, los gorros preferiblemente de ala ancha. Estas prendas pueden bloquear hasta el 97% de los rayos UVB que recibe el niño.
Pasados los primeros meses de vida, ¿se puede bajar la guardia?
En absoluto. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Boston demostró que los niños se queman más durante el segundo año de vida, cuando la protección frente al sol comienza a decaer debido, en gran medida, a que los padres se relajan en la aplicación de cremas solares y se preocupan menos si el niño se quita el sombrero o la camiseta o no juega a la sombra.

miércoles, 24 de junio de 2015

Consejos para enseñar normas y límites a los niños

Los límites o normas deben ser acordadas con la pareja, es decir, ambos progenitores deben estar de acuerdo, y se debe informar de ellos al resto de personas que convivan con el niño o cuiden de él, para que todos los hagan cumplir. Para poner límites y normas se debe tener en cuenta el niño, es decir, sus capacidades según la edad y la situación familiar.

5 Consejos para regular su conducta.
  • Deben ser mensajes concretos. No vale con decir “pórtate bien”, sino explicar qué conductas son esas que queremos que tenga (los pies fuera del sofá, hablar sin gritar, mantener la habitación ordenada…). Lo mismo sirve para el “siéntate bien” o “habla bien” y parecidos. Necesitamos explicar primero qué significa eso de “bien” 

  • Mejor en frases positivas. Los niños responden mejor a normas y límites que se expresan de forma afirmativa en lugar de negativa. En vez de decirles que 'no lloren', podemos pedirles que hablen en voz más baja o más tranquila, en lugar de explicarles únicamente que no se debe pegar, podemos hablarles de que hay que tratar con respeto y cariño al resto de niños.

  • De forma firme y tranquila. Se debe elegir el momento adecuado para explicarles las normas por las que no están actuando conforme a lo que queremos. Es mejor hacerlo de forma tranquila, pero estableciendo un tono algo serio y no negociable.¡Un buen truco! Podemos dibujar las normas o poner fotos (si el niño es demasiado pequeño para saber leer) o escribirlas (mejor dejar siempre que las escriban o dibujen ellos, para que se involucren en la importancia de las normas de la casa). La parte difícil es recordarles las normas de forma tranquila cuando las están incumpliendo, pero si nos alteramos es muy posible que ellos se contagien y terminen actuando peor.

  • No ceder. Este el otro momento complicado, porque se trata de mantenerse firme en el NO ante sus peticiones, ruegos, llantos o incluso agresiones. Si hemos establecido una regla que creemos esencial y que consideramos que el niño puede cumplir, lo mantenemos pase lo que pase.  Si cedemos lo acostumbramos a que puede cambiar lo que no le gusta mediante agresiones o llantos y lo que pretendemos es que se acostumbre a la frustración de no conseguir lo que quiere y ser capaz de controlar el enojo que siente y manifestarlo adecuadamente.


  • Dar alternativas. A pesar de que no debemos ceder, sí podemos proponer alternativas a lo que pide, o incluso negociar dentro de lo que consideremos que nos parece bien o estamos dispuestos a ser flexibles, aunque siempre que lo pida bien y no haya un mal comportamiento por medio.