Mejorar el estado muscular del niño mediante la práctica habitual de ejercicio es esencial para evitar futuros dolores de espalda.
Antes de los 15 años, cerca del 51% de los chicos y
más del 69% de las chicas ya ha padecido dolor de espalda, lo que limita sus
actividades diarias y aumenta significativamente el riesgo de que padezcan
estos dolores de forma crónica en la edad adultos. Además, con el paso del
tiempo el dolor de espalda tiende a aumentar de intensidad y extenderse a otras
zonas, por lo que conviene prevenirlo desde edades tempranas.
Ante esta realidad, la Organización Médica Colegial
(OMC) y la Fundación Kovacs han puesto en marcha una nueva edición de la
Campaña de Prevención del Dolor de Espalda entre los escolares. El objetivo es
prevenir las dolencias entre los menores y reducir su impacto durante su niñez
y futura vida adulta.
El ejercicio debe
hacerse regularmente
Según explica el doctor Francisco Kovacs, presidente
de la Fundación Kovacs, “el ejercicio es la principal medida que ha demostrado
ser eficaz para la prevención de las dolencias de espalda y su efecto se ejerce
tanto a través de mecanismos específicos (el desarrollo de la potencia,
resistencia y coordinación de la musculatura que protege el resto de las
estructuras de la columna vertebral y reduce la carga que soportan) como
inespecíficos (como la mejora del riego sanguíneo –del conjunto de la
musculatura y otros tejidos-, o el aumento de la confianza en la propia
capacidad física)”.
Por eso –explica– “más importante que cuál sea el
ejercicio o deporte concreto que practique un niño, lo fundamental es que lo
haga de manera regular”. En concreto, es recomendable realizar ejercicio físico
o deporte como mínimo dos veces a la semana, en días no seguidos, durante un
total de tres horas semanales como mínimo.
“Además –añade el doctor Francisco Kovacs–, los
estudios científicos realizados demuestran que la actividad física es necesaria
para que la columna vertebral adquiera su forma definitiva, y realizar
ejercicio de manera periódica reduce el riesgo de padecer dolencias de la
espalda y aumenta la probabilidad de que si aparece dolor, éste sea de corta
duración”.
Sin embargo, la práctica muy intensa de deporte a
nivel competitivo aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda, probablemente
porque facilita las sobrecargas, lesiones o desequilibrios musculares. Por eso,
los jóvenes deportistas de élite tienen que seguir programas de entrenamiento
adecuados, que eviten prácticas potencialmente lesivas para su espalda, y
seguir estrictamente las pautas marcadas por sus entrenadores.
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